La Hipertensión Arterial (HTA) es el factor de riesgo cardiovascular modificable más importante en relación con la morbilidad y mortalidad global por todas las causas y específicamente por causa cardiovascular. La mayor parte de los pacientes presentan HTA esencial, de causa no conocida, mientras que un 10% aproximadamente tienen HTA secundaria (HTA con causa identificable). Existen múltiples causas involucradas en el desarrollo de HTA: factores socioeconómicos, genéticos, ambientales y de comportamiento, y mecanismos renales, hormonales, vasculares y neuronales.
En muchas ocasiones la sospecha inicial de HTA se origina en una medición aislada en la consulta médica con PA > 140/90mmHg, pero la medición recomendada tanto para el diagnóstico como el seguimiento es la ambulatoria (en casa o mediante medición ambulatoria de 24h con MAPA), dada la fuerte evidencia acerca de su asociación con eventos cardiovasculares y su capacidad para detectar HTA de bata blanca e HTA enmascarada. Es conveniente seguir unos sencillos consejos a la hora de realizar la medición de la PA.
Entre los 30-50 años de edad la HTA esencial puede consistir sólo en la elevación de la PA diastólica (conocida popularmente como “la baja”) y suele asociarse a sobrepeso-obesidad. A partir de los 55 años, la HTA suele presentarse como HTA sistólica aislada (sólo “la alta” está elevada) y con un patrón habitual de HTA matutina. La HTA persistente de larga duración puede conducir al desarrollo de daño de órganos diana, entre los que figura el corazón.
La sobrecarga crónica que supone la HTA para el corazón puede conducir a la aparición de diferentes patologías, desde la cardiopatía hipertensiva inicial, con engrosamiento de la pared miocárdica y mayor rigidez, hasta fases avanzadas con dilatación y disfunción del corazón. Todas ellas conllevan el desarrollo del cuadro conocido como insuficiencia cardiaca, que en palabras sencillas es la pérdida de la capacidad del corazón para llevar a cabo su función de manera adecuada. Asimismo, la HTA puede asociarse al desarrollo de arritmias y enfermedad coronaria que desemboque en infarto agudo de miocardio. Por todo ello es conveniente realizar un estudio cardiológico básico en todo paciente hipertenso mediante una consulta médica, electrocardiograma y ecocardiograma de reposo. Según esa valoración inicial y en caso de detectar signos de patologías asociadas a la HTA, se deben valorar exploraciones complementarias como pruebas de esfuerzo, resonancia magnética cardiaca o Holter.
En cuanto al tratamiento de la HTA esencial, en todos los pacientes hay implementar cambios en los estilos de vida que ayuden a controlar las cifras de PA: dieta baja en sal, ejercicio físico aeróbico diario de intensidad moderada de al menos 30 minutos de duración, ejercicio de fuerza, tratamiento del sobrepeso/obesidad, disminuir el consumo de alcohol, evitar el tabaco, tratamiento de posibles apneas del sueño,... Respecto al inicio de tratamiento farmacológico, su médico especialista realizará una valoración global de su riesgo cardiovascular según sus características clínicas (factores de riesgo cardiovascular clásicos, modificadores de riesgo;...) y con la ayuda de escalas de riesgo homologadas y con todo ello decidirá si es conveniente asociar tratamiento farmacológico antihipertensivo.
Autor: Doctor Emilio Nasarre - Ilustraciones: Manuel Álvarez
